Normalmente todos los cambios drásticos pasan por el mismo proceso: nacen lentamente, pasan a una fase de crecimiento exponencial y explosivo y, finalmente, se normalizan, tras desprenderse de los advenedizos y “subidores de carro profesionales” (valga la expresión).

Las redes sociales están viviendo ese mismo proceso. Aún no ha llegado el momento de la normalización, pero no cabe duda de que está por llegar. De hecho no son pocas las empresas que se están empezando a cuestionar no su presencia en redes y en el mundo 2.0 sino la conversión que están obteniendo.

Y eso se debe, en la mayoría de los casos (por no decir en todos), a carecer de una estrategia definida en su presencia en redes y haber dejado en manos de “un conocido que entiende de esto” lo que nuca debería considerarse un entretenimiento.

Supuestos tuit-stars , pseudo influencers y aprovechados que, valiéndose del desconocimiento de una parte importante de la población (y el empresariado), han vendido mucho humo a la hora de llevarse el gato al agua y que les contratasen como social media managers.

De esos barros vienen esos lodos y el descontento está empezando a cundir entre quienes confiaron ciegamente en lo que se les vendía como la gallina de los huevos de oro.

En marketing digital en general, y en social media en particular, nadie puede garantizar nada. Desconfía quién te pretenda vender que saldrás en la primera página de Google en quince días porque, sencillamente, es imposible. No se puede garantizar nada así.

Del mismo modo, se ven en las redes cuentas infladas de seguidores “huecos” (conseguidos a través de estrategias de sígueme y te sigo, horas mágicas y similares), que no sirven para otra cosa que aumentar las cifras y mantener el engaño frente a quienes les han contratado.

Las redes son para interactuar con los seguidores, para transmitirles información, para escuchar sus propuestas y necesidades; para fidelizarles tocando sus sentimientos y para lograr que piensen en ti cuando tengan una necesidad de productos o servicios de tu sector.

Por eso, las técnicas utilizadas por quienes solo pretenden aprovechar el momento como pueden ser comprar seguidores, obtenerlos en cadenas absurdas o automatizar tu presencia en redes, no es la mejor estrategia. Al contrario, solo servirá para hacerte perder tiempo, dinero y prestigio. Y la oportunidad de explotar un canal que, verdaderamente, representa una oportunidad más de llegar a tus clientes y es un canal efectivo de venta.

Del mismo modo que no dejarías la contabilidad de tu negocio “al hijo de un vecino que se le dan bien las matemáticas”, no dejes tu presencia en redes en manos de quien no sabe lograr engagement, quien no genera tráfico hacia tu web o quien no conoce tu público objetivo y estrategia 2.0 le suena a chino mandarín.

Buenos días #fun4Shoppers. En redes, como en la vida, desconfía de quien te asegura imposibles. El éxito es el resultado de un trabajo continuado y profesional. Las varitas mágicas, de momento, sólo las tiene Harry Potter.

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