Cuando hablamos de branding y marca personal, en la mayoría de ocasiones, lo primer que se nos viene a la mente es la imagen. Tener una imagen sólida, un logo bien diseñado, una web potente… Evidentemente todo eso es fundamental y no conseguiremos forjar una marca reconocida sin tenerlo. Son, además, los señuelos con los que atraer a los potenciales clientes a nosotros.

El ‘look’ de nuestra marca (logotipo, lema, página web, etc.) no hará, por sí mismo, que nuestro negocio tenga éxito. Eso sí, los mensajes y las imágenes o apariencia externa que representan nuestra empresa o establecimiento en nuestro plan de marketing y publicidad, ayudarán a darle una personalidad y a ponerle cara a nuestro negocio para los consumidores. Por esta razón, la calidad de nuestro aspecto exterior es importante.

Sin embargo, la experiencia de nuestros clientes a la hora de relacionarse con nosotros es vital a la hora de forjar ese prestigio y ese reconocimiento que, en el fondo, es lo que significa tener una buena imagen de marca.

El reconocimiento de marca

Cuanto mayor sea la exposición repetida de nuestra marca, mayor será la posibilidad de que el consumidor la recuerde y la reconozca como conocida. Esa es la base de la publicidad. A la hora de que un potencial cliente decida si nos va a comprar a nosotros o a un competidor, el reconocimiento de marca se convierte en un factor importante.

Si los clientes experimentan nuestra marca de manera positiva, nos ayudará. Si la experiencia no es positivo, nos hará daño.

Si nuestro sitio web es anticuado y no mobile friendly; si nuestros perfiles de redes sociales son incompletos e inactivos; si nuestros materiales de marketing están mal diseñado; todos estos factores le dicen a los consumidores algo acerca de nuestro negocio cuando los buscan online, ven nuestros anuncios o reciben un mailing nuestro.

La clave del éxito

Las marcas más famosas del mundo (Nike, Apple, McDonalds, Coca Cola…) no han tenido éxito por unos logotipos increíbles, o unos slogan demoledores (aunque , evidentemente, los tengan y los utilicen).

Su éxito se basa en la confianza que los consumidores tienen en su producto o servicio. Saben exactamente lo que se van a encontrar cuando se acercan a sus establecimientos y adquieren sus productos o servicios. Son marcas que miman a sus clientes u cumplen sus promesas.

Sus marcas y los planes de marketing les dijeron a los consumidores quuienes eran y lo que tenían que ofrecerles. La entrega de la experiencia del cliente prometida (productos, servicios, atención al cliente) hizo que confiaran en ellos.

Reputación

El marketing juega un papel fundamental en la creación de conciencia de nuestra empresa o marca, y, lo que es casi más importante, en mantenerla.

Para que nuestra marca realmente funcione, debe ser presentada de manera profesional y tiene que estar respaldada por una adecuada reputación en el mercado. Nuestra reputación vendrá dada por cómo nuestros productos y servicios, y nuestro servicio de atención al cliente, son experimentados por los consumidores.

Marketing y experiencia del cliente

Tener un fantástico plan de marketing que atraiga a los potenciales clientes y que les incite a consumir nuestros productos o servicios no va a hacer que vuelvan y repitan si lo que lo que encuentran en el interior de nuestro negocio (nuestros productos, servicios y servicio de atención al cliente) no está a la altura de nuestras promesas y, por tanto, de sus expectativas.

Por ello, debemos cuidar básicamente cuatro áreas a la hora de construir nuestra marca:

  • Qué decimos de nosotros mismos y cómo lo decimos, de manera consistente, a través de todos nuestros canales de comunicación.
  • Quiénes somos, a qué nos dedicamos y qué vendemos.
  • Qué dicen y piensan de nosotros quienes trabajan con nosotros, nuestros clientes y nuestros colaboradores.
  • Qué dicen y piensan de nosotros quienes no nos conocen ni con clientes nuestros. Cuál es nuestro impacto y reputación en el mercado

Las opiniones forjan nuestra reputación .

Hoy en día, todo lo que hacemos, decimos y somos tiene el potencial de afectar a nuestra marca de forma determinante. Hoy día “todo” influye. Especialmente:

  • Nuestra apariencia, tanto física (establecimiento, oficinas, calidad de nuestra publicidad…) como online (página web, perfiles en redes sociales, interacción, contenido…)
  • Lo que decimos
  • Cómo lo decimos
  • Lo que hacemos. La calidad de nuestros productos y servicios, y nuestro servicio al cliente.

Estas áreas constituyen la esencia de nuestra marca y juntas ayudan a determinar lo que las personas piensan y sienten acerca de ella. Influyen en su reputación y, como consecuencia, en las decisiones de compra del consumidor.

No debemos desdeñar, al contrario!, que el 84% de los consumidores de 58 países declara que las recomendaciones de amigos y familiares son la fuente más digna de confianza para tomar sus decisiones de compra.

Un logotipo, un slogan, o un sitio web diseñados profesionalmente, son la guinda del pastel cuando se trata de la construcción de nuestra marca. Pero, el pastel en sí, la sustancia real de nuestra marca es la experiencia del cliente. Necesitamos que tanto el marketing como la experiencia del cliente trabajen al unísono para atraer clientes y retenerlos.

En un mundo digital, la publicidad que reportan los comentarios favorables online es una necesidad para cualquier marca que tenga la esperanza de mantener su base de clientes existente, y mucho más si pretende aumentarla.

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Marca personal