Normalmente las empresas y los clientes tienen dos formas muy diferentes de ver las cosas. Son como las dos caras de una misma moneda. Esta dicotomía llega, posiblemente, a su máxima expresión cuando se trata de afrontar el (re)diseño de una web y tratar la experiencia de compra online.

La empresa necesita que esa web se convierta en el eje central de la estrategia de marketing de la empresa, que mejore el tráfico, aumente las ventas y, además la tasa de conversión. Los clientes, por su parte, necesitan una fantástica y sencilla experiencia de navegación, que todo esté en su sitio y que, además, tenga un diseño agradable.

Haciendo las cosas correctamente ambas metas deberían superponerse y, en todo caso, es tarea del diseñador (o desarrollador) web el que así sea y se consiga un sitio web que unifique todos los requerimientos y contente a todos.

Cara A: Objetivos de la empresa en un (re)diseño web

Como negocio que es, una empresa siempre desea que el sitio web tenga más tráfico, que anime a impulsar las ventas, presente un diseño moderno y atractivo y, además, tenga un SEO increíble. Sí, suena un poco como la carta de los Reyes Magos, pero es lo normal cuando un cliente te llama para diseñar/rediseñar su web.

Por concretar y profundizar un poco más, los objetivos de cualquier empresa para su sitio web deberían incluir:

  • Que represente fielmente la identidad e imagen de la marca
  • Suministrar información completa sobre la empresa
  • Ser fuente de ingresos, tanto directa como de publicidad potencial
  • Ser lo suficientemente atractiva para que el equipo de marketing le saque rendimiento
  • Facilitar el completar una compra
  • Gustar al cliente
  • Tener una alta concentración de palabras clave
  • Ser mobile friendly

Cara B: Necesidades y requerimientos del cliente

Estas variarán en función de quiénes sean los clientes. Hay infinidad de tipologías de compradores en función de muchos parámetros y del sector en que nos encontremos de manera que se sentirán atraídos por diferentes colores, diferentes estilos de lenguaje, diferente fotografía o diferentes diseños; y todos ellos tienen, para completar, diferentes hábitos de compra.

En general, la lista de requisitos podría incluir:

  • Que sean capaces de resolver un problema o una necesidad
  • Facilidad de navegación y operaciones sencillas
  • Carga rápida y sin demoras
  • Que sea estéticamente atractiva
  • Ofrezca una dosis de innovación y distinción frente a otras
  • Facilidad de uso
  • Orientación al cliente
  • Que pueda acceder desde cualquier dispositivo

Es evidente que la razón de ser de una empresa o establecimiento es obtener un beneficio, por lo que sus metas siempre van a diferir, de un modo u otro, de las de un cliente potencial. Se trata entonces de encontrar los puntos en común.

En todo caso, las empresas deberían mirar el rediseño de su sitio web a través de los ojos de sus clientes, no a través de los suyos propios. Si el cliente es feliz y encuentra la web agradable y atractiva, los objetivos de negocio y los beneficios seguirán.

Si echamos un vistazo a lo comentado anteriormente vemos tres puntos en común entre ambas caras de la moneda. Será en esos tres puntos en los que deberíamos centrarnos de manera prioritaria:

  • Fácil de usar
  • Fácil de comprar
  • Mobile friendly

Al margen, obviamente, de cumplir todos los requerimientos que se puedan de ambas partes. La mayoría de ellos no son incompatibles y nuestra labor será llegar a un entente cordiale entre ambas posiciones.

Hay un objetivo que, debiendo estar muy presente y posicionado muy arriba en la visión empresarial, no siempre lo está. Es más, parece en ocasiones que en vez de ser un punto necesario, es un inconveniente.

Hablamos de la necesidad de que el sitio web cumpla todos los requisitos legales establecidos. Y es que es absolutamente increíble la cantidad de webs que, a día de hoy, NO cumplen con la LOPD ni la LSSI, no informando adecuadamente ni de la política legal de la web, ni de las cookies ni del uso y tratamiento de los datos recogidos.

Al margen de una completa irresponsabilidad (las sanciones por incumplimientos LEVES van de 600€ a 60.000€; repito, las leves) habla muy poco en favor de la profesionalidad ya no solo de los titulares de la web, la empresa (si no cumple estas leyes concretas, podría suponerse que no cumple otras que también le aplican) sino también de quien ha diseñado el sitio, que no les ha informado adecuadamente de la necesidad de contratar la redacción de las políticas y avisos necesarios a abogados especialistas en derecho digital.

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