La web de nuestra empresa, nuestro establecimiento o nuestra marca personal es la principal puerta de entrada a nuevos clientes potenciales. No descubrimos nada nuevo si decimos que cada vez más gente toma sus decisiones de compra en base a sus experiencias online. En ese escenario, es evidente que no solo debemos tener un sitio web (del mismo modo que a nadie se le ocurriría tener una tienda en la calle en la que no tuviera un escaparate y una puerta de entrada) sino que debe ser lo suficientemente atractivo para captar la atención de nuestros potenciales clientes.

Ya no vale con estar. Hace mucho que eso ya no es suficiente. Hay que estar (y ese es de los pocos “hay que” que defendemos) y estar para conquistar, para cautivar, para enamorar.

Nuestra web debe trasladar nuestra imagen de marca y valores, debe proporcionar información sobre nuestros productos o servicios y, en última instancia, generar clientes. Es en la web donde deberemos cerrar a venta que ha podido comenzar en otros canales (tradicionales como pueda ser una tarjeta de visita o un boca-oreja, o digitales, como una interacción en redes sociales, por ejemplo).fun4shoppers diseño web web design

Es por ello que, siendo el componente esencial de nuestra estrategia de marketing, la web debe ser viva, dinámica y en constante evolución, modificándose, actualizándose y optimizándose en función de cómo evolucionen los estándares.

Es posible que estés pensando ahora mismo en la tuya y puedas creer que no está a la altura de lo que tus clientes esperan o que no te está ayudando a alcanzar tus objetivos. Quizás no sea necesaria una web nueva y simplemente con un par de retoques aquí y allí, se le dé ese punch que le faltaba y una segunda vida.

La estructura seguramente es buena y válida para unos años más y simplemente debemos corregir algunas cosas. En todo caso, te vamos a plantear 6 escenarios en los que deberías pensar seriamente en acometer una renovación más o menos urgente de tu web.

El porcentaje de rebote es alto

El porcentaje de rebote es la tasa de sesiones de una sola página, es decir, aquellas en las que el visitante vino y se fue sin interactuar en nuestra web. Google Analytics nos dará ese dato.

Un porcentaje alto de rebote es un signo inequívoco de que el visitante no se encontró lo que buscaba, no le gustó, se sintió abrumado, o no conseguimos causarle una buena primera impresión. Si tu porcentaje de rebote está por encima del 45% deberías plantearte hacer algo con tu web, a menos que sigas queriendo tener una página web a medias.

En diseño web, hoy día, menos, es más: asegúrate de que la web es simple, fácil de navegar y sólo utiliza 2-3 colores complementarios.

No es responsive

Todos sabemos lo importante que es tener un sitio responsive hoy en día. Es una necesidad vital en el mundo móvil en que vivimos. Que nuestro diseño se adapte a cualquier tamaño de pantalla es fundamental para una buena experiencia de navegación a través de nuestra web.

Esto significa que cualquiera que entre en nuestra web desde su iPhone o Android no tendrá que volverse loco ampliando y reduciendo la pantalla ni haciendo desplazamientos para poder leer todos los textos. Ambos factores contribuyen a la experiencia de usuario y a esa necesaria y vital excelente primera impresión que necesitamos para que no se vaya.

Utiliza Flash

Esto ya casi ni debería estar aquí, pero… aún hoy nos encontramos con algunas webs desarrolladas íntegramente en flash y, sin duda, con muchas en las que algún frame lo utiliza.

Flash es una plataforma multimedia de Adobe para crear gráficos vectoriales y animaciones. Se puso de moda hace diez años y, aunque todavía puede recrear animaciones sorprendentes para un sitio Web, ni los iPhone/Androids ni iPads/tablets, ni los navegadores de escritorio lo soportan (Firefox ya la ha bloqueado y Chrome lo hará en breve, teniéndolo deshabilitado por defecto). Por si fuera poco, los sitios web con flash incorporado no son indexados por los buscadores, ralentiza la velocidad de carga de las páginas y, además, presenta un sinnúmero de vulnerabilidades de seguridad.

¿Necesitas más razones?

Es lenta

La velocidad de carga de una página es, seguramente, el factor que más decisivamente contribuye a un alto porcentaje de rebote en una web. Vivimos a toda velocidad, y cada vez más. Un cliente no va a esperar más de 2-3 segundos a que cargue tu web. Tenlo claro. Se irá seguro.

Un sitio web lenta puede ser consecuencia de imágenes no optimizadas, Flash, vídeos y animaciones largas y/o pesadas, o incluso un mucho código o código e instrucciones recurrentes.

Google nos facilita consultar la velocidad de carga de nuestra web a través Google PageSpeed Insights, donde, además del resultado, incluso nos da pautas para mejorarla (que, por otra parte, también te hemos dado nosotros varias veces).

Se ve anticuada

Si la última vez que se hizo una actualización en la web (si es que has hecho alguna) fue hace más de tres años, es el momento de planteártelo. Las tendencias de diseño cambian casi cada año y cuanto más tiempo se deje pasar, más complicado será actualizarla pasando a necesitar un rediseño completo. No hay mejor ejercicio que, de vez en cuando, darte una vuelta por las webs de tus competidores. De los de siempre y de los que van apareciendo en el mercado. Especialmente estos últimos te darán una idea de la diferencia entre tu web de hace 4 años con una actual. Seguramente no tenga nada que ver a ningún nivel: ni de imagen, ni de usabilidad, ni de información proporcionada al usuario.

Los tiempos han cambiado mucho (y lo harán aún más) y lo que ayer valía hoy está pasado de moda. Implementando mejoras de manera continua, además de mantenernos al día en lo que los clientes esperan de nuestra web, prolongamos la vida útil de una web antes de que sea necesaria una renovación total.

La odias (o, mejor dicho, ¡no te enamora!)

La hemos dejado para el final, pero posiblemente, sea la razón y el motivo más importante de todos.

Se lo decimos siempre a nuestros clientes: ¡¡tu web te tiene que enamorar a ti!! Si no te gusta, si no te enamora, no la vas a defender, tu proyecto perderá fuerza y el cliente lo notará. Es vital que tú seas el fan número uno de tu web. Nunca “vayas tirando” con una web que no te gusta. Generarás apatía hacia ella y, por extensión, hacia tu proyecto. Te estancarás.

Seguramente tienes una idea en la cabeza o has visto una que te ha encantado y quieres que se parezca. Sea cual sea tu motivo de inspiración, tu desarrollador te hará la web que necesitas, que mereces y que tienes en mente.

Y solamente cuando el resultado te enamore será cuando el trabajo debería estar concluido. Esa es, al menos, nuestra filosofía de trabajo. Y tú, como cliente, deberías exigirlo siempre.

Un sitio web poco atractivo o uno en el que navegar sea como entrar en un laberinto no te favorecen. Al contrario, afectan a tu imagen y, por extensión, a tus ventas. Es increíble lo que una actualización de una página web puede hacer para cambiar su imagen, su usabilidad y su impacto frente a los visitantes.

¡Lánzate! Actualiza tu web. Diferénciate de todos aquellos que siguen año tras año igual. Sorprende a tus clientes. Conquista otros nuevos. Ellos están esperando a que lo hagas.

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