Seguridad. Privacidad. Confidencialidad. Son tres aspectos en los que deberíamos hacer hincapié cada día para asegurarnos de que nuestros datos, nuestras publicaciones, nuestros documentos, llegan solo a quienes nosotros queremos que lleguen y estamos a salvo de amenazas o vulnerabilidades.

Esto adquiere infinitamente mayor importancia cuando se trata de la seguridad de los menores, cuando hablamos de la privacidad e intimidad de nuestros hijos. Y es que hoy en día, un acosador ya no es sólo ese pervertido escondido a la puerta de un colegio, merodeando en la parada del autobús o esperando en un callejón oscuro. Con la proliferación de aplicaciones de todo tipo que los niños se descargan en sus móviles, cualquier extraño podría tener acceso directo a ellos, sin conocimiento de sus padres e incluso en la intimidad de sus habitaciones.

Deberíamos, por tanto, saber qué tipo de aplicaciones tienen instaladas nuestros hijos para, desde la información y el asesoramiento, explicarles los riesgos a los que están expuestos y cómo deben configurarlas para minimizar las posibilidades de convertirse en víctimas de un acosador. Hay, sin duda, infinidad de aplicaciones hoy en día. A modo de ejemplo, comentaremos alguna de las que más se utilizan hoy en día (y si aún no lo hacen, pronto querrán hacerlo).

Snapchat

Es, sin duda, la reina de las aplicaciones de mensajería entre adolescentes ya que les permite el intercambio de fotos embarazosas sin el riesgo de que sean públicas. O eso creen ellos. Snapchat permite a los usuarios enviar una imagen o un vídeo que desaparece automáticamente de ambos teléfonos (destinatario y remitente) al cabo de un tiempo predefinido. La idea de que cualquier imagen o vídeo que envían, automáticamente desaparece, les puede animar a hacer «sexting» pensando que dichas imágenes se autodestruirán y no habrá consecuencias de las que preocuparse.

Sin embargo, los destinatarios pueden fácilmente hacer una captura de pantalla de la imagen antes de que desaparezca y podría ser utilizada posteriormente para el acoso o la intimidación.

Kik Messenger

Esta es otra aplicación de mensajería, cada vez más popular entre los adolescentes, ya que les permite intercambiar mensajes privados o imágenes sin compartir su número de teléfono.

El peligro de esta aplicación es que, gracias a ese posible anonimato, se convierte en un escenario ideal para fomentar el «sexting» en lugar de para  mantener el contacto con los amigos. Además, puesto que la identidad del usuario no puede ser verificada, los acosadores tendrían en esta aplicación la herramienta perfecta para chatear con nuestro hijo

Tinder

Tinder es lo más parecido a una aplicación de citas por internet, pero con el agravante de que no tiene restricciones de edad por lo que cualquier adolescente se podría registrar sin problemas. Los usuarios de la aplicación publican sus fotos y al mismo tiempo ven las de otros usuarios, al mismo tiempo que se comunican directamente.

Pero el mayor riesgo de esta aplicación es que tiene activada la geolocalización y tiene funciones de seguimiento de ubicaciones con todo lo que significa que cualquiera pueda saber exactamente donde están nuestros hijos en cada momento y qué recorrido hacen a diario.

Vine

La aplicación móvil de videos de Twitter que permite a los usuarios publicar y ver vídeos de seis segundos. Lo peligroso de Vine es que no tiene censura de ningún tipo y está lleno de videos inapropiados para los adolescentes. Además, también tiene geolocalización (configurable) y, al ser completamente abierto, se podrían utilizar los videos subidos para acosar o intimidar a los menores.

Poof

No es muy popular e España (aún), pero es bueno saber que existen aplicaciones como esta que permiten al usuario ocultar otras aplicaciones que no quieran que se sepa que están instaladas en su teléfono. Así que, si vemos que nuestro hijo/a la tiene… habrá que ponerse en lo peor y preparar una conversación profunda con él/ella.

Porque si de algo estamos convencidos en fun4Shoppers es en el diálogo y la información como medio para que nuestros menores estén protegidos. No podemos estar todo el día pendientes de sus teléfonos (además de que estaríamos atentando contra su intimidad, a la que, obviamente, tienen derecho) sino que sería completamente ineficaz. Siempre iríamos por detrás de ellos.

Una adecuada concienciación, con información constante de los riesgos, los peligros a los que se exponen y las posibilidades de configuración para minimizar los riesgos a través del diálogo y la comunicación constante será, seguramente, mucho mejor estrategia que el intento de control férreo y la amenaza directa.

Informarles sobre algunas reglas generales para mantenerse “a salvo” y alertarles sobre los permisos de las aplicaciones y lo que suponen, debería ser prioritario así como la necesidad de que avisen inmediatamente si alguien les está haciendo sentir incómodos online.

Del mismo modo, deberíamos reiterarles la importancia de no compartir las contraseñas con nadie, ni siquiera sus amigos más cercanos, y enseñarles las consecuencias que puede tener compartir contenido inadecuado.

Buenos días #fun4Shoppers. Hoy nos hemos “salido” un poco de la línea habitual. Lo hacemos conscientemente porque creemos que cualquier esfuerzo que se haga por proteger a nuestros menores nunca será en balde.

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